VIENA (WIEN)


Qué Ver en Viena: Guía Turística Completa

Pocas ciudades europeas conservan una identidad tan marcada como Viena. Su pasado imperial ha dejado una extraordinaria colección de monumentos, edificios históricos y espacios culturales que se combinan con parques, cafés centenarios y una intensa vida artística. Todo ello hace de la ciudad un lugar especialmente atractivo para quienes desean combinar historia, arte y arquitectura en una misma visita.

Acompáñanos en este recorrido donde conoceremos más sobre Viena. Acomódate y disfruta este viaje: pulsa en "Monumentos" para profundizar más en el recorrido por esta ciudad austriaca o en "Historia" si quieres saber algo más de este destino, en "Mapas" tendremos ese complemento que nunca debe faltar en un viaje, mientras que en "Guía" te guiaremos para que puedas aprovechar al máximo tu experiencia en este rincón de Austria. Finalmente, en "Conclusiones" conocerás, si quieres, nuestra opinión personal y experiencias vividas durante este viaje.

¡¡¡Bienvenidos a Viena!!!


Datos:
Nuestra visita: abril de 2026.
Idioma Oficial: Alemán.
Moneda: Euro €.
Población (2025: 2.028.289 hab.
Superficie: 415 km².
Prefijo telefónico: +43 (1).
Web oficial: wien.info

CRÓNICAS DE VIENA


Un poco de Historia...

La historia de Viena está estrechamente ligada al Danubio y a su posición estratégica en el centro de Europa, estando ocupada por diferentes pueblos, aunque fueron los romanos quienes establecieron aquí un asentamiento permanente de especial importancia. Hacia finales del siglo I d. C. fundaron Vindobona, un campamento militar destinado a proteger la frontera del Imperio romano frente a los pueblos situados al norte del Danubio. Alrededor de la fortaleza fue creciendo una población civil que constituye uno de los primeros antecedentes de la actual Viena.

Tras la retirada romana, Vindobona perdió buena parte de su importancia y la zona atravesó varios siglos de transformaciones. Durante la Edad Media comenzó a recuperar protagonismo. En el siglo IX aparece documentada como Wenia y, en el siglo XII, la ciudad pasó a manos de los Babenberg, una dinastía que convirtió Viena en un importante centro político y comercial. En 1221 recibió derechos de ciudad y su situación junto al Danubio favoreció el desarrollo del comercio entre Europa occidental y los territorios del centro y del este del continente.

El verdadero salto histórico llegó en el siglo XIII, cuando Viena quedó vinculada a los Habsburgo. En 1278, tras la victoria de Rodolfo I sobre el rey de Bohemia, los Habsburgo se hicieron con el control del ducado de Austria. A partir de entonces, Viena fue consolidándose como una de las principales residencias de la dinastía y comenzó una larga etapa en la que su historia quedaría ligada a la de Austria y, posteriormente, a la del Sacro Imperio Romano Germánico.

Durante los siglos XV y XVI la ciudad ganó importancia política y cultural. En 1438, Alberto II de Habsburgo fue elegido rey de los romanos y Viena quedó estrechamente relacionada con la dignidad imperial. Sin embargo, su posición geográfica también la convirtió en un lugar expuesto a los conflictos que se desarrollaban en Europa, por ejemplo, en 1529 y 1683, sufrió dos importantes asedios otomanos. La derrota de los turcos en el segundo asedio puso fin a su avance hacia Europa central y marcó un punto de inflexión en la historia de la ciudad. Los siglos XVII y XVIII fueron una época de transformación para la ciudad. Viena se convirtió progresivamente en una capital imperial de gran relevancia y el poder de los Habsburgo se reflejó en la construcción de palacios, iglesias y grandes edificios. El Barroco dejó una profunda huella en su paisaje urbano, con obras como el palacio de Schönbrunn y el Belvedere. Al mismo tiempo, la corte imperial atrajo a artistas, arquitectos y músicos, convirtiendo Viena en uno de los principales centros culturales de Europa.

Durante el reinado de María Teresa y posteriormente de su hijo José II, la ciudad experimentó importantes reformas administrativas, educativas y sociales. La desaparición de numerosas estructuras defensivas y la expansión de Viena permitieron que la ciudad comenzara a transformarse en una capital moderna. A finales del siglo XVIII y principios del XIX, además, Viena estuvo en el centro de las guerras napoleónicas. Las tropas francesas ocuparon la ciudad en 1805 y nuevamente en 1809, y en el palacio de Schönbrunn Napoleón estableció su residencia durante parte de su segunda ocupación.

Tras la derrota de Napoleón, la ciudad recuperó su protagonismo internacional. Bajo la dirección del canciller Klemens von Metternich, las principales potencias europeas redibujaron el mapa continental y establecieron un nuevo equilibrio político. El siglo XIX trajo también profundas transformaciones urbanas. En 1857 se decidió derribar las antiguas fortificaciones que rodeaban el centro de Viena y sustituirlas por una gran avenida circular: la Ringstrasse. A lo largo de ella se levantaron algunos de los edificios más representativos de la Viena actual, como el Parlamento, el Ayuntamiento, la Universidad, la Ópera Estatal y diversos museos. La ciudad crecía rápidamente y en 1890 incorporó numerosos municipios de los alrededores, multiplicando su superficie y población.

Esta Viena de finales del siglo XIX y comienzos del XX vivió una extraordinaria efervescencia cultural. La música de Johann Strauss, Gustav Mahler y otros compositores convivía con la arquitectura de Otto Wagner, la pintura de Gustav Klimt y el movimiento de la Secesión vienesa. También fue una época de importantes cambios sociales e intelectuales, en la que figuras como Sigmund Freud desarrollaron nuevas ideas que tendrían repercusión internacional. Detrás de la imagen brillante de la capital imperial existían, sin embargo, fuertes tensiones sociales y políticas.

La situación cambió radicalmente con la I Guerra Mundial: la derrota de las Potencias Centrales en 1918 provocó la desaparición del Imperio austrohúngaro y Viena dejó de ser la capital de un vasto imperio para convertirse en la capital de una pequeña república. Durante el período de entreguerras se produjeron importantes avances sociales y urbanísticos, aunque también crecieron la polarización política y los enfrentamientos internos. En 1938 Austria fue incorporada a la Alemania nazi mediante el Anschlussy Viena quedó entonces integrada en la Alemania de Adolf Hitler, comenzando una de las etapas más oscuras de su historia. La población judía vienesa sufrió persecución, deportaciones y asesinatos durante el Holocausto, mientras que la ciudad se vio afectada por la guerra y los bombardeos. En abril de 1945, las tropas soviéticas tomaron Viena y pusieron fin al dominio nazi.

Después de la II Guerra Mundial, Austria quedó dividida en zonas de ocupación entre las potencias vencedoras y Viena también fue administrada por las cuatro potencias aliadas. La situación cambió en 1955 con la firma del Tratado de Estado Austriaco, que recuperó la soberanía del país y estableció su neutralidad permanente. Las tropas extranjeras abandonaron Austria y Viena inició una nueva etapa como capital de una república independiente. Durante la segunda mitad del siglo XX, Su posición entre Europa occidental y oriental, hizo que adquiriera especial importancia durante la Guerra Fría y, tras la caída del Telón de Acero en 1989, volvió a reforzarse su papel como punto de conexión entre ambas partes del continente. Organizaciones internacionales establecieron aquí sus sedes, entre ellas la ONU, consolidando la dimensión internacional de la ciudad.


Mapas turísticos de Viena:




Planos de Viena:




Callejoro de Viena:




Mapas atracciones turísticas de Viena:




Mapa palacio y jardines Schönbrunn de Viena:




Mapa ruta de Freud en Viena:




Mapa parque de atracciones Prater de Viena:




Mapa metro de Viena:




Mapa transporte público de Viena:




Mapa transporte público nocturno de Viena:




Mapa aeropuerto de Viena:




QUÉ VER EN MÁLAGA / DIARIO DE VIAJE


En los últimos tiempos Málaga ha vivido un enorme resurgir en el turismo de masas, ello es debido principalmente a varios factores: la oferta cultural tan amplia y de buena calidad que ofrece al viajero, las calles peatonales del centro que permiten pasear disfrutando del entorno sin necesidad de preocuparse de los coches y, evidentemente, de su clima y gastronomía. Hay mucho que hacer en esta ciudad andaluza, por lo que te vamos a aconsejar qué ver en Málaga en un itinerario de 4 días.

Dia 1: el primer día hay que tomarle el pulso a la ciudad y pasear por su centro histórico, empezando por la popular calle Larios, verdadero epicentro de Málaga, presidida por el monumento al marqués de Larios y, más allá de la carretera, por el edificio de La Equitativa. Caminado por la calle Larios veremos diferentes esculturas modernas como el Ave Quiromántica o “Points of View”, entre otras. Desembocaremos a la altura del Pasaje de Chinitas y, justo enfrente, veremos la plaza de la Constitución, presidida por el edificio de la Sociedad Económica de Amigos del País por un lado y la iglesia del Santo Cristo de la Salud por el otro. En el centro se levanta la Fuente de Génova o de los Cisnes del siglo XVI.

Si seguimos hacia el este nos toparemos con la Catedral de Málaga y si después continuamos al norte llegaremos a la plaza del Carbón, la plaza del Siglo y la plaza de Uncibay, en cuyas calles podemos ver ejemplos característicos de la arquitectura domestica malagueña de entre el siglo XVIII y XX. Si seguimos ahora hacia el este llegaremos al Museo Picasso Málaga, una de las dos pinacotecas de la ciudad dedicadas al gran pintor. En el subsuelo del museo se ha conservado un interesante yacimiento arqueológico que cuenta con capas de varias épocas.

Desde aquí nos queda a un tiro de piedra el teatro Romano de Málaga. A estas alturas ya nos estaría entrando hambre, por lo que se puede aprovechar para comer en algún restaurante o bar de la zona. La tarde se podría dedicar al Museo de Málaga que engloba las colecciones de Bellas Artes y el Arqueológico. Tras la visita se puede aprovechar para hacer unas compras o ir a la playa.

Dia 2: empezamos la jornada desde la parroquia de Santiago Apóstol, la más antigua de Málaga cuyo rigen está en el 1490. Muy fácil es llegar desde aquí a la plaza de la Merced, donde se ubica el otro gran museo dedicado a Picasso: su Casa Natal. A pocos metros de la plaza se encuentra el teatro Cervantes. Si ahora ponemos dirección al mar nos topamos con el museo de Arte Flamenco de la Peña Juan Breva. Muy cerca se encuentra el museo Interactivo de la Música (MIMMA), alojado en el palacio del Conde las Navas del siglo XVIII. Antes de que acabe la mañana hay que visitar el mercado de Atarazanas para ver tanto el bonito edificio que lo alberga, como el ambiente de los vendedores vendiendo su producto.

Tras haber descansado y haber saciado el hambre la tarde se dedica al museo Carmen Thyssen Málaga que exhibe una importante colección de pintura española de los siglos XIX y principios del XX, tras lo cual podemos visitar la iglesia de san Juan Bautista y la cercana plaza de san Félix Sáenz, alrededor de la cual hay diferentes edificios de interés, destacando el de los Almacenes Félix Sáenz. Se puede pasear por la zona para ver interesantes rincones como el edificio perteneciente a la corriente del regionalismo ecléctico local, atribuido al arquitecto malagueño Fernando Guerrero Strachan. La tarde podemos concluirla con la visita al cercano museo Ifergan Collection Ancient Art, una de las colecciones privadas de arqueología más importantes del mundo.

Dia 3: este día vamos a visitar las dos grandes fortalezas malagueñas, empezando por el castillo de Gibralfaro, al cual llegaremos en transporte público. Posteriormente iremos bajando la colina para disfrutar de las vistas de la ciudad y su bahía, hasta llegar a la Alcazaba de Málaga. Desde aquí es fácil llegar al museo del Patrimonio Municipal, en frente del cual se sitúa la fuente de las Tres Gracias. Con estas visitas se completará la mañana.

Por la tarde se puede ir a pasear por el Puerto de Málaga que contiene dos partes interesantes para el viajero: el Palmeral de las Sorpresas y el Paseo del Muelle Uno, lleno de cafeterías, restaurantes y tiendas de ropa. No hay que olvidar una visita al espacio expositivo de arte moderno del museo Pompidou. Tras la visita, es imprescindible llegar hasta la Farola, desde la cual se obtiene una belle panorámica de la ciudad. A un tiro de piedra se sitúa la playa de la Malagueta, muy popular entre lugareños y turistas, por lo que es un momento ideal para tirar la toalla en la arena o simplemente relajarse paseando por su paseo Marítimo. Otra opción interesante es visitar la plaza de toros de la Malagueta que contiene un centro cultural que realiza exposiciones y otros eventos.

Dia 4: esta jornada comienza en el Soho, barrio alternativo de Málaga, en el que destaca el CAC (Centro de Arte Contemporáneo). El resto del día se lo dedicaremos a los sitios más alejados del centro de Málaga, como son el cementerio inglés, el museo del automóvil y la moda, el museo Ruso y el jardín Botánico la Concepción.

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CONCLUSIONES E IMPRESIONES:


Hemos tenido la inmensa fortuna de haber conocido Málaga hace unos años, antes de la gran transformación que la ha convertido de nuevo en otro referente turístico en España. Gracias a la peatonalización de la mayor parte del centro, la ciudad ha ganado mucho, haciendo que los peatones puedan pasear por sus calles libres de humos y coche y, por consiguiente, haciendo un efecto llamada a los comercios que atestan todo el centro. Ese es uno de los aspectos que destacamos: las calles peatonalizadas y la vida que hay en ellas.

Otro de los aspectos que nos han sorprendido con respecto a años posteriores es la consolidación de grandes museos de prestigio en suelo malagueño, como el museo Pompidou de París o el Ruso de San Petersburgo. Los que más nos han gustado ha sido el museo Carmen Thyssen y el Museo Picasso: aquel primero nos ha maravillado, gracias a las pinturas dedicadas al romanticismo en España y que tan bien ilustrado está aquí. El Museo Picasso pretende ser uno de los vértices de los espacios expositivos internacionales dedicado a Pablo Picasso, y lo consigue gracias a su colección de gran calidad.

Aparte hemos dejado el museo casa Natal de Picasso que, sin grandes pretensiones, intenta contar mediante diferentes obras los primeros años de este genio en Málaga, además de exponer diferentes pinturas y esculturas que, de una u otra manera, tienen relación con su lugar de nacimiento. Creemos que es todo un acierto, además se complementa con exposiciones temporales que tiene lugar en otro edificio, pero en la misma plaza de la Merced.

La catedral de Málaga es preciosa por dentro, además y gracias a una audioguía, vas conociendo más detalles del edificio, por lo que el recorrido completo te llevara algo más de una hora. Nos encantaron las bóvedas situadas en el techo por su excelente decoración. Mencionar que es posible ascender a las cubiertas exteriores del templo tras haber superado más de doscientos escalones que discurren por un estrecho pasaje, por lo que no lo recomendamos a personas que tengan problema de corazón o claustrofobia.

Un imperdible de Málaga es sin duda el Paseo del Muelle Uno y el Palmeral de las Sorpresas, cuya estructura no dejará indiferente a nadie. Nos ha encantado pasear frente al puerto mientras dicha pérgola, que imita un palmeral de 400 metros, nos protege del sol. Además, cuenta con diferentes espacios verdes para refrescarse y descansar en la ruta por la ciudad. El Paseo del Muelle Uno por su parte, es un lugar ideal para ir de compras o simplemente tomarse algo mientras miramos y soñamos con los grandes yates de lujo que se encuentran atracados en esta parte del puerto. Por cierto, al final, justo tras pasar la Farola, un espigón que se adentra hacia el mar es el sitio ideal para tomar fotografías el bonito contorno de la ciudad con el castillo de Gibralfaro en lo más alto y la Alcazaba de Málaga en la zona media. Por cierto, para visitar ambos monumentos recomendamos primero ir al castillo en transporte publico (piensa que la cuesta que debes subir es importante, más si vas en los meses de calor) y posteriormente bajar por el agradable sendero hasta desembocar en la Alcazaba.

Otro de los edificios que nos han gustado mucho es el mercado de Atarazanas, en este caso una construcción civil. Nos encantó la portada original nazarí del siglo XIV que se adapta a la perfección al resto del edificio. También nos gustó mucho una vidriera en la que se representa algunos de los elementos identificativos de la ciudad de Málaga. Por otro lado, el ambiente es el del típico mercado andaluz, donde los vendedores ofrecen su producto a voces y frases atractivas, en las que se ensalza lo bueno y barato que es para llamar la atención a la posible clientela. Además, es un buen punto donde sumergirse en la cultura culinaria de la ciudad, ya no sólo para adquirir diferentes productos como pescado, verdura, fruta, queso, embutidos, etc., sino también porque aquí se encuentran algunos de los bares donde los malagueños vienen a degustar el popular “pescaíto” frito.

Y hablando de gastronomía, la oferta que ofrece la ciudad es inmensa, basta con darse un paseo por el propio centro para comprobar la cantidad de restaurantes que existen. Pero si quieres pedir algo netamente típico malagueño entonces debes pedir el ajoblanco (crema de almendras, ajo, miga de pan blanco, agua, aceite de oliva virgen extra, vinagre y un poco de sal), la porra antequerana (salmorejo pero hecho con el típico mollete de Antequera), espetos de sardinas, boquerones fritos, etc.… También puedes visitar alguna de las tabernas típicas de Málaga, como el famoso El Pimpi, donde comer jamón ibérico y queso con un buen vino. Además, esta bodega tiene su particular paseo de la fama: algunos de los barriles de vino están firmados por personas famosas, sin contar el largo pasillo cuya pared está totalmente cubierta con fotografías de famosos y personajes influyentes.

A estas alturas ya hemos comprobado que los malagueños son personas muy simpáticas y muy alegres que viven la vida al máximo. Clara muestra de ello son sus fiestas, empezando por la Semana Santa, declarada de Interés Turístico Internacional por sus imágenes barrocas, siguiendo por la feria de Málaga, que conmemora la incorporación de la ciudad a la Corona de Castilla por los Reyes Católicos, pasando por el Festival de Cine español que se celebra en el mes de abril y terminando por la Navidad, cuando la ciudad se engalana, especialmente la calle Larios que se llena de gente para ver el ya famoso espectáculo de luz y sonido navideño.

¡Buen viaje y felices experiencias!

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