OPORTO (PORTO)

IGLESIA Y MUSEO DE SAN FRANCISCO


No se sabe a ciencia cierta cuándo llegaron los monjes franciscanos a la ciudad de Oporto, sin embargo, sí se sabe que el papa Gregorio IX pidió a la sede Episcopal de la ciudad en el año 1233 que construyera un convento para albergarlos en un terreno que les habían donado. El hecho de que tuviera que pasar once años, cuando el papa Inocencio IV emitió una nueva bula que autorizó a los franciscanos construir un convento, revela las dudas del episcopado en incorporar a la sociedad portuense aquella orden religiosa. Y es que el por aquel entonces obispo de Oporto, don Pedro Salvadores, sentía verdadera animadversión hacia la orden franciscana. Definitivamente se construyó el complejo con gran apoyo popular y, años después, gracias al visto bueno del rey Fernando I, la iglesia sufrió renovaciones y modificaciones en 1383 que le dieron a su fisionomía el aspecto actual.

Para su decoración se optó por un estilo gótico mendicante (arquitectura modesta de estructuras sobrias sin ornamentación), pero la iglesia se fue enriqueciendo poco a poco, desde el siglo XVII hasta mediados del siglo XVIII, con las obras de imagineros portugueses, gracias a las aportaciones de las familias de Oporto que también establecieron aquí sus panteones, hasta tal punto que hoy se considera uno de los templos que contiene talla dorada más ricos y bellos de Portugal, cuya profusa ornamentación contrasta con la sobriedad de la arquitectura gótica. Por su parte, el pórtico de la iglesia fue ampliado a finales del siglo XVII, siendo un ejemplo de los cambios de la arquitectura religiosa a lo largo del tiempo.

Durante el siglo XIX la iglesia ha sufrido diferentes desperfectos, como los ocurrido en el año 1809, cuando las tropas napoleónicas la usaron como caballerizas o durante la Guerra Civil Portuguesa (1828 – 1834), momento en que el convento quedó destruido, conservándose sólo la iglesia. Finalizada la guerra, los franciscanos fueron expulsados de Portugal por el rey Pedro IV, ya que durante la contienda la orden apoyó a su adversario, el rey Miguel I. Por ello, el espacio del antiguo y ruinoso convento fue adquirido por la asociación Comercial de Oporto que lo convirtió en el actual palacio de la Bolsa.

Nos disponemos ya a visitar la iglesia y museo de san Francisco, compuesto por varios espacios: la propia iglesia por un lado y el complejo de edificios que alberga el museo, las catacumbas y la iglesia de la Tercera Orden de San Francisco y la sacristía, por el otro (aunque nosotros vamos a dividir la visita en tres partes). Tras adquirir las entradas, puedes elegir qué ver primero:



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