OPORTO (PORTO)

CASA DO MUSEO (MUSEO) Y CATACUMBAS


El espacio museístico está albergado en la casa do Despacho, construida en 1746, después de que un incendio destruyera el albergue para los pobres y lugar de asistencia para mujeres, para acoger servicios de la Orden Tercera de San Francisco. Fue construida por uno de los arquitectos más importantes de Oporto, el italiano Nicolau Nasoni (responsable de otros monumentos de la ciudad, como la torre de los Clérigos o el Palácio do Freixo), quien también diseñó parte de la talla que enriquece el interior. Este edificio es un notable ejemplo de arquitectura del siglo XVIII en Oporto, por la calidad de su fachada y de su interior. Si en la iglesia de san Francisco domina el rococó y en la de los Tercero el neoclasicismo, en la casa do Despacho lo hace el barroco, cuyo origen se remontan a las obras de renovación de la catedral que tuvo lugar a partir de 1717 y que quedó asociada a la ciudad y al norte de Portugal.

La casa do Despacho tiene planta rectangular en la que se reparten dos pisos. Comenzamos el recorrido por la planta baja (técnicamente no pertenece a aquella), concretamente en la sala dedicada a la escultura religiosa, situada justo tras atravesar la capilla de Nuestra Señora de los Dolores. En este espacio expositivo podemos ver piezas del siglo XVIII, época de especial florecimiento en la escultura portuguesa, incluida la iconografía franciscana que vemos aquí. De igual manera, en el centro de la sala se sitúa una pieza textil del siglo XIX de seda de damasco carmesí bordado con hilos de oro.

Destaca la imagen de san Francisco de Asís, junto con la de san Antonio que se exhibe en una peana neoclásica pintada y la de santa Isabel de Portugal realizada por el taller del imaginario Francisco Vieira y pintada posteriormente por António André. También se expone otro ejemplar rematado con una corona de plata, procedente del altar de la antigua enfermería. De igual manera, vemos esculturas de dimensiones más pequeñas que reflejan las distintas devociones franciscanas, entre ellas destacamos las dos representaciones de los santos Mártires de Marruecos, una imagen hecha de madera con su túnica que refleja la devoción doméstica, la imagen de Nuestra Señora de la Buena Muerte, etc.

Entre la orfebrería destaca una custodia neoclásica de plata dorada procedente de la iglesia de los Terceros, realizado entre 1796 y 1797 por el platero de Oporto, Luís António da Silva Mendonça, tras recibir el encargo de la Junta de la Tercera Orden de San Francisco de Oporto. El pie de la custodia está adornado con representaciones de las virtudes teologales (Fe, Esperanza y Caridad), mientras que para su ornamentación se emplearon piedras preciosas, por lo que se trata de uno de los objetos de su tipo más importantes de aquel período en Oporto.

También llama la atención por su tamaño y su color dorado una urna del Jueves Santo del siglo XVIII, hecha con madera y cristal, con el Agnus Dei situado sobre el Libro de los Siete Sellos del Apocalipsis. Finalizada la visita a esta sala de esculturas, volvemos hacia la salida y ascendemos la escalinata para llegar al piso superior.

Aquí, en las paredes de las escaleras, se encuentran expuestas diferentes pinturas neoclásicas datadas de 1799 y realizadas por Vieira Portuense. En estas obras el artista hace referencia a la devoción franciscana, mediante la representación de la reina santa Isabel, san Luis de Francia y la Santísima Concepción, cuadros que se encontraban en los altares de la iglesia de los Terceros hasta ser sustituidas en la segunda mitad del siglo XX por las imágenes procesionales que vemos hoy. A esta colección pertenece también la pintura de santa Margarita de Cortona que veremos después en el Salón de sesiones.

Tras subir la escalera, vemos a nuestra izquierda el espacio del antiguo coro alto donde se pueden ver otras esculturas religiosas y una panorámica general de la capilla de Nuestra Señora de los Dolores. Volvemos sobre nuestros pasos para desembocar en la primera sala de la casa do Despacho, en la que destaca su techo de artesonado y los marcos de piedra de las puertas, las cuales dan acceso a tres estancias importantes de la Orden: Administración (Administração), Secretaría y Sala de sesiones (Sala de Sessões).

En la Sala de administración vemos, al igual que en la anterior, retratos de personajes destacados de la Orden. De igual manera vemos muebles históricos, una caja para recaudar donaciones y, encima de ella, el escudo de armas de la Orden de los Terceros.

Desde aquí se accede a la Sala del tesoro, en la que se exponen notables piezas de plata del siglo XIII, realizados por los orfebres más famosos de Oporto, entre los que se encuentran Domingos de Sousa Coelho (1710-1781), João Coelho de S, Paio (1719-1784) y Luis António da Silva Mendonça (1756-1821). Y es que la celebración de las ceremonias religiosas, en especial las de Semana Santa, hizo que la Orden Tercera invirtiera grandes sumas de dinero en estas piezas de plata y plata dorada para ser utilizadas en las mismas y que revelan las diferentes corrientes artísticas de cada época.

Hay que señalar que, aparte de los mencionados orfebres, otros muchos artesanos también realizaron obras o reparaciones en los objetos de plata que, debido al uso, necesitan una restauración. Los estilos barroco, rococó y neoclásico todavía son visibles actualmente en las piezas de plata de la colección de esta Orden Tercera. El conjunto cuenta con ejemplos de gran calidad artística datados entre los siglos XVIII y XIX, entre los que destacan una píxide, cálices, diversos candelabros de altar, coronas, aureolas y otros adornos para estatuas, así como diversos objetos. Antes de abandonar la sala, merece mucho la pena mirar hacia arriba para ver su techo compuesto por un artesonado pintado imitando el mármol, en cuyo centro se encuentra el escudo de armas de la Orden Tercera y el de José y María Ana Vitória, realizados por José Martins Tinoco.

La siguiente es la Sala de sesiones, donde todavía tiene lugar las reuniones de la Orden, que destaca por su importancia en las artes decorativas, al haberse realizado por los artistas más reconocidos de Oporto. Cuenta con un impresionante techo que fue creado en 1748 por José Martins Tinoco según el diseño de Nasoni, y la decoración en talla dorada de José Teixeira Guimarães. El conjunto se completa con la intervención de Domingos Teixeira y de Domingos Teixeira Barreto (1777) quienes agregaron los motivos decorativos rococó dorados del artesonado.

La sala está presidida por el retablo de Cristo en la Cruz, en madera dorada, atribuido a José Teixeira Guimarães (1748-1749). Las paredes están decoradas con pinturas de los benefactores de la Institución, un cuadro que representa la muerte de santa Margarita de Cortona y un cuadro de la Virgen con el Niño.

Una vez acabada la visita a las diferentes salas de la casa do Despacho, volvemos a bajar la escalera hasta la plata baja, donde, anexa a aquella, unos escalones descienden hacia las catacumbas, espacio singular de la ciudad que fueron construidas en el año 1746 por los maestros pedreros António Silva, Pedro Pereira y Manuel Pereira. Su finalidad fue la de ser el cementerio de los miembros de la Orden, donde recibieron sepultura hasta el año 1866, cuando la Orden compró una parcela en el cementerio de Agramonte.

Al final del siglo XVIII se trasladaron los cuerpos enterrados desde el patio de la iglesia hasta aquí, por lo que este cementerio subterráneo tuvo que ser ampliado en 1802 según proyecto de los arquitectos António Pinto de Miranda y Vicente Mazzoneschi, autor de la escalera monumental. El interior de las catacumbas se caracteriza por los arcos en bóveda, en el que destaca un el altar realizado por José Teixeira Guimarães. En aquella ampliación se reservó una parte del espacio para guardar los pasos de la Procesión de Cenizas, concretamente los de San Francisco, Jesucristo Crucificado, san Ivo, santa Bona y san Lucio, san Carlos Borromeo, santa Isabel de Portugal y san Roque.

Finalmente, en una de las alas de este lugar, se ha acondicionado un espacio denominado Sala de cerámica. Justo en su entrada, al lado de la escultura de un Cristo crucificado, en el suelo se colocó un grueso cristal que deja ver una cantidad ingente de huesos humanos pertenecientes a miembros de esta Orden.

Entramos ya a la Sala de cerámica, donde se exponen diferentes jarrones para altares, fabricados en varias fábricas de cerámica que se encontraban, entre los siglos XVIII y XIX, a ambas orillas del río Duero, tanto en Oporto como en Gaia, de las que destaca la de Miragaia. Y es que, debido el gran numero de altares que había que decorar, la Orden de los Terceros de san Francisco, encargó a lo largo de los años distintos modelos de jarrones, algunos de los cuales, podemos ver expuestos aquí. Por norma general se solía pintar de blanco y azul, llevando la representación heráldica de la Orden Tercera Franciscana, signo de pertenencia a la misma.

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