Este barrio (o freguesia) es uno de los cuatros distritos de Oporto clasificados como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, los otros tres son São Nicolau, Vitória y Miragaia. Coronando esta zona, situada en una colina que desciende hacia la orilla del río, se encuentra la Sé o Catedral la que da nombre a este barrio, siendo una de las zonas más antiguas de la ciudad, al ser esta la parte en que se levantaba la Portus Cale, antigua denominación romana que derivó en el actual nombre del país. Sus calles y callejuelas han mantenido cierta esencia medieval, algunas de las cuales desembocan en bonitos miradores que iremos descubriendo, y que convive en armonía con los elementos más cotidianos como la ropa tendida en las ventanas que se abren en las fachadas de colores de los edificios.
Así pues, vamos a iniciar el recorrido por esta zona de Oporto. Nosotros vamos a comenzar en el nexo de unión con otro rincón imperdible de Oporto, la Ribeira. Tras vencer las escaleras de Barredo (Escadas do Barredo) se llega al Arco do Colégio o das Verdades, a partir del cual comienzan las Escadas das Verdades que da acceso a la zona de la Catedral. Su traducción sería “escaleras de la verdad”, aunque antiguamente también eran conocidas como las Escadas das Mentiras, es decir “escaleras de las mentiras”. Ambas denominaciones tienen relación con el hecho de que aquí se encontraban las mujeres que vivían en las casas cercanas para sentarse en sus escalones y charlar y cotillear. Hasta aquí todo normal, sin embargo, el origen de los nombres proviene del hecho de que algunas de ellas decían verdades, mientras que otras simplemente mentían.
Las escaleras desembocan junto a la Capela Nossa Senhora das Verdades (Nuestra Señora de las Verdades) que está datada en el ultimo cuarto del siglo XVII. Arquitectónicamente, la capilla sigue un modelo manierista: planta rectangular, techo a dos aguas, frontispicio delimitado por pilastras toscanas y rematado por un frontón triangular. Su interior acoge un retablo de principios del siglo XVIII que posee cuatro pinturas que representan a santo Domingo, san José, san Juan Bautista y Nuestra Señora de la Rosa, además de la imagen de Nuestra Señora de las Verdades situada en una hornacina en el centro del retablo del siglo XIV y atribuida a los talleres de Coímbra. Este edificio es de suma importancia para la historia de la evolución del arte de la talla en la ciudad de Oporto, ya que es el único ejemplo conservado hasta nuestros días de la transición entre el lenguaje manierista y la afirmación del estilo nacional. Este último es evidente en particular en las columnas retorcidas y en espiral, que contiene símbolos eucarísticos: hojas de parra, racimos de uvas, ángeles, etc.
De esta manera llegamos al Terreiro da Sé, plaza de la Catedral que fue abierta cuando en 1940 se demolieron diferentes edificios, con el objetivo de aliviar la presión sobre este templo y el palacio Episcopal, dando como resultado este gran espacio que sorprende tras haber caminado durante nuestro recorrido por calles y callejas muy estrechas. Hay que decir que la sensación no es la misma si se llega aquí desde el ensanche moderno de Oporto, con avenidas y calles anchas. El Terreiro da Sé se encuentra en lo alto del cerro, por lo que las vistas desde aquí de todo el entorno son muy bonitas.
En el centro de la plaza se levanta el Pelourinho do Porto o Picota de Oporto, colocada por el Ayuntamiento en el año 1945, una vez finalizadas las obras de reestructuración del entorno de la Catedral. Para la construcción de esta obra se tomó como referencia un grabado de 1797 que representaba la picota original, donde se colgaban a los criminales y eran expuestos a la gente para recibir insultos, golpes o para sufrir el lanzamiento de objetos, sin embargo, el que vemos en la actualidad nunca fue utilizado para tal fin. Se trata de una columna salomónica, que se levanta en una plataforma con siete escalones, realizado en granito. Su parte superior está constituido por un capitel corintio con herrajes de sujeción adornados con elementos fitomorfos (que tiene la forma o aspecto de una planta, un fruto o un vegetal), y elementos heráldicos en la parte superior.
El sur de la plaza lo ocupa en su totalidad el Paço Episcopal o palacio Episcopal, enorme edificio blanco, ejemplo del estilo barroco tardío de Oporto, que se puede ver desde lejos, y cuyas dimensiones y tipología se enmarca en el tipo palacio, sin embargo, no estaba habitada por reyes y nobles, sino por los obispos. La iniciativa de construir el edificio partió del obispo João Rafael de Mendonça, quien demolió el antiguo edificio y encargó este nuevo. Las fachadas sur y oeste fueron diseñadas por el arquitecto italiano Nicolau Nasoni. Años más tarde y por iniciativa del obispo Luís Pires, el palacio fue ampliado y se creó una importante biblioteca. La fachada del edificio se divide en dos plantas, en las que se abren docenas de majestuosas ventanas.
La puerta monumental de acceso principal cuenta con un arco achaflanado y adornos con formas de pétalos, mientras que el escudo se encuentra en el friso del entablamento, ya en el segundo piso y sobre el balcón, flaqueado por numerosos elementos ornamentales. En su interior, visitable con guía y con una duración de treinta minutos aproximadamente, destacan unas escaleras que nace en un solo tramo para después dividirse en dos convergentes, además de salas como la del Trono, en la que tenía lugar una ceremonia para la toma de posesión de los obispos.
El lado este de la plaza está ocupada por la Sé o Catedral, cuyo origen se encuentra en el siglo XII. En frente del templo, y casi haciendo esquina con la plaza, se levanta la torre de la Rua de D. Pedro Pitões. Se trata de una parte de una casa medieval descubierta durante las demoliciones de esta zona en 1940. Concretamente se trata de una torre que fue posteriormente reconstruida, aunque trasladándose a unos pocos metros de su emplazamiento original. El edificio consta hoy de dos plantas, en el que vemos una puerta apuntada al sur y, en el muro norte, un balcón de piedra de aspecto gótico que es, sin embargo, un elemento constructivo reciente. Desde entonces ha sido sedes de varias instituciones, como la Oficina de Historia de la Ciudad que estuvo aquí hasta 1960, aunque en la actualidad alberga la Oficina de Turismo de Oporto.
A pocos pasos, incrustada sobre el muro de contención del Terreiro da Sé, en la intersección de la calle de Dom Hugo y el Largo do Dr. Pedro Vitorino, se encuentra la fuente barroca de calle Oscura o Chafariz da Rua Escura (Fuente del Pelícano). Este manantial de granito fue construido en el siglo XVII en aquella calle, al norte de la Catedral, pero fue trasladado hasta aquí en el año 1940, como parte del programa de remodelación urbana del entorno de la Catedral de Oporto. Consta de un tanque y una pared en la que aparece un pelícano (símbolo de la Misericordia), desde cuyo pecho cae el agua hacia la pileta, flanqueado por dos figuras femeninas diseñadas a modo de cariátides que sostienen una cornisa, sobre la cual se encuentra representado el escudo de armas portugués.
Desde aquí, hacia el oeste, se abre el mirador de la Rua das Aldas, uno de los más famosos, puesto que desde éste se obtiene una bonita postal de los edificios de la ciudad desparramándose hacia el río, junto con la fachada barroca de la iglesia de san Lorenzo dos Grilos. Lo sorprendente de este mirador es que, a pesar de ser de pequeño tamaño, suele tener poca gente, por lo que la experiencia se vuelve más intimista.
Si dejamos aquel balcón a nuestra espalda y giramos a nuestra izquierda llegaremos a la calle que da nombre a aquel mirador, la Rua das Aldas, una de las más antiguas de Oporto. En esta pequeña calle empedrada podemos hacernos una idea de cómo eran las vías en tiempos antiguos, cuando aquellas casas se construyeron adosadas a la muralla romana que rodeaba la zona. Merece la pena recorrerla pausadamente buscando en las fachadas las huellas que ha dejado el tiempo y la historia, como los marcos ventanas y puertas (por cierto, muy bajas), los salientes de piedra que una vez sostuvo un balcón, etc.
La Rua das Aldas se une con otra calle igual de antigua, la Rua da Pena Ventosa, donde podemos ver las partes salientes de una colina escarpada granítica, sobre la cual, a lo largo de los siglos, la ciudad estuvo encaramada. En esta calle, como decimos, son apreciables los prominentes afloramientos rocosos, sobre las cuales se asientan las casas. Su nombre hace referencia a ese peñasco alto, donde hacía mucho viento, sin embargo, también se sabe que durante la Edad Media esta artería era conocida como Rua de Palhais (calle de la Paja). El origen de este topónimo ha sido objeto de intensos debates, en los que los investigadores no han llegado a una conclusión clara.
Algunos de ellos dicen que se llamaba así porque las casas que se levantaban aquí tenían los tejados de paja. Otros señalan que durante la Edad Media era muy común que los techos de las casas del Burgo se hicieran con paja, como así lo demuestran algunas ilustraciones antiguas, pero no sólo aquí, sino también en todo el país durante aquella época. Según esta premisa, estos últimos investigadores se preguntan que, si prácticamente todo el asentamiento tenía los tejados así, ¿por qué destacar esta calle con casas con tejados de paja, si el resto de vías también las tenía? Sea como fuere, la calle desemboca en la actualidad en el Largo da Pena Ventosa, una pintoresca plaza con casitas de colores y algunas cafeterías que constituye una bonita postal de Oporto.
Seguimos caminando ahora por el Largo do Colégio hasta desembocar en la plaza de la iglesia de San Lorenzo dos Grilos. Ese templo fue construido por los jesuitas en el siglo XVI en estilo manierista, aunque fue finalizado en el XVII, constando de la propia iglesia y de un colegio. En el siglo XVIII los jesuitas fueron expulsados por el Marqués de Pombal, tras lo cual el edificio fue donado a la Universidad de Coímbra y más tarde fue comprado por los Padres Descalzos de la Orden de San Agustín, quienes permanecerán aquí hasta el año 1832. Aquellos religiosos eran coloquialmente llamados Padres Grilos, ya que tenían su residencia principal en Lisboa en la Calçada dos Grilos, y por extensión la iglesia se comenzó a denominar con aquel sobrenombre.
La fachada de la iglesia se asemeja a la de la Universidad de Coímbra, estando presidida por la Cruz de Malta, y luciendo en el frontal el emblema del colegio de la Compañía de Jesús. Su interior contrasta enormemente con otras iglesias de la ciudad ya que, si éstas ostentan una decoración rica y opulenta, la de san Lorenzo dos Grilo posee líneas simples, con paredes desnudas y casi desprovistas de adornos. Aquí destaca el altar de Nuestra Señora de la Purificación, el órgano de 1500 tubos del siglo XVIII, la tumba de Fray Luis Álvaro de Távora (uno de los miembros de las familias benefactoras de la iglesia), y un pesebre compuesto por decenas de figuras datado también en el siglo XVIII y atribuido a Machado de Castro. Con acceso por una puerta contigua, en el exterior, a la izquierda de la iglesia, se accede al museo de Arte Sacro y Arqueología de Oporto, en el que se exponen estatuas de santos, piezas litúrgicas y orfebrería religiosa. Además, desde su última planta se puede obtener una panorámica de la ciudad, Gaia y el río Duero. De igual manera, en el exterior, a un costado de la iglesia, se encuentra otro mirador sobre la ciudad.
Muy cerca de aquí podemos ver uno de los lavaderos públicos que antaño se encontraban repartidos por toda la ciudad, algunos de los cuales se encuentran bastante deteriorados y otros, sin embargo, se siguen utilizando. Estas estructuras, la mayoría datan del siglo XIX, era esenciales para la época, ya que la población tenía dificultades para acceder al agua, incluido el centro de Oporto. Con el desarrollo del saneamiento, de la red de aguas y la invención de las lavadoras, los lavaderos públicos quedaron obsoletos, aunque, a pesar de ello, algunos son utilizados por portuenses cuando hace buen tiempo para lavar piezas más complicadas como alfombras grandes, mantas pesadas, tapices, etc.
Ponemos ahora dirección hacia la catedral, para lo cual subimos las escaleras del mirador de la Rua das Aldas. Dejamos la Catedral a nuestra derecha, mientras que a la izquierda vemos la Antiga Casa da Camara, es decir el primer Ayuntamiento de la ciudad. Fue construido en el siglo XIV, aunque posteriormente fue destruido por un incendio. En la actualidad luce como un edificio moderno, puesto que apenas se ha conservado partes del original. Junto al antiguo Ayuntamiento, a la izquierda, se colocó sobre un pedestal la estatua “O Porto”, una alegoría de la ciudad misma, que posteriormente se encontraba en la Praça da Liberdade. A la derecha del edificio se sitúa un pequeño mirador, desde el que se pueden ver las casas de la Rua de São Sebastião y la torre de los Clérigos al fondo.
En la mencionada calle se levanta el Oratório de São Sebastião que fue construido por los Padres Descalzos de la Orden de San Agustín, por ello su escudo de armas figura en la fachada. Este edificio, situado a la entrada de la Rua de São Sebastião, en el camino hacia la Rua de Miragaia (una de las etapas más típicas de la noche de san Juan), formaba parte de un conjunto de oratorios que se situaban a lo largo del recorrido de la procesión del Senhor dos Passos organizada por la Orden hasta el año 1832.
Más allá del mirador de la Antiga Casa da Camara, en la Calçada de Vendome, vemos la escultura ecuestre de bronce de Vimara Pérez creada por Salvador Barata Feyo en 1968. La obra homenajea al primer conde de Portugal, de origen gallego, quien luchó contra los musulmanes y reconquistó Oporto en el año 868 y el norte de Portugal, durante el reinado de Alfonso III el Magno, monarca de Asturias, León y Galicia. Gracias a las gestas de Vimara se configuró la frontera del Reino de Galicia, creándose además el condado de Portugal. Según cuenta la leyenda, aquel noble murió en el año 873 en Vimaranis, un burgo fortificado fundado por él y que dio origen a la actual Guimarães.
Tras unos pocos pasos, enseguida nos encontramos con la Casa da Vandoma que alberga el Museu do Vitral, dedicado a destacadas obras de arte en vidrio, único en la península Ibérica y uno de los pocos del mundo. Las piezas que aquí se pueden ver fueron realizadas por João Aquino Antunes que pertenece al estudio más antiguo (se fundó en 1906) y de mayor reconocimiento internacional de Portugal: Atelier Antunes. La exposición del museo incluye obras maestras como vitrales tradicionales, paneles decorativos, instalaciones de arte abstracto, bocetos originales, maquetas, un caleidoscopio de crista de cuatrocientos colores, etc. Junto a la entrada del museo en la cara norte de la Catedral, se sitúa la Chafariz do Anjo de São Miguel que es una fuente datada en el siglo XVIII y atribuida a Nicolau Nasoni, arquitecto italiano que residía en Oporto. Cuenta con un marco formado por una reja de hierro forjado y con un relieve de mármol incrustado en la zona superior del caño. El conjunto se completa con una columna coronada por una escultura de san Miguel Arcángel, lo que indica que fue construido por los Canónigos de la Sé.
Justo al girar la esquina, situado en la confluencia de la Calçada de Vandoma con la avenida de Vímara Peres, encontramos los restos de un lienzo de la muralla primitiva de Oporto construido entre los siglos XI y XII, probablemente sobre los cimientos de las antiguas defensas romanas, utilizadas posteriormente por suevos y musulmanes. El muro rodeaba la colina de la catedral gracias a sus 750 metros de un perímetro y un área de unas 4 hectáreas. Las murallas tenían tres puertas: la de Vandoma (era la más noble y ancha y la única que permitía la entrada de carros), la de São Sebastião y la de Santana y una entrada más estrecha, la “puerta de las Mentiras”, que más tarde, en el siglo XIV fue llamada "puerta de las Verdades". Aparte de los restos que vemos aquí, quedan algunos tramos ocultos enterrados bajo las casas actuales.
Si ahora caminamos por la avenida de Vímara Peres, más o menos a media altura a la derecha, encontramos la Casa da Guitarra, uno de los mejores sitios donde escuchar fado en Oporto, por su calidad artística y por tener una exposición de guitarras muy interesante que se puede visitar por la mañana, ya que por la tarde el espacio se prepara para acoger los conciertos. Desde aquí, a pocos metros se encuentra una de las iglesias más bellas de Oporto, ya que su interior está cubierto enteramente por pan de oro, estamos hablando de la iglesia de santa Clara construida en el siglo XV.
El recorrido por el barrio de la Sé o Catedral podríamos terminarlo observando otro lienzo de la muralla Fernandina (ya vimos otro tramo en la Ribeira de Oporto), cuya entrada se encuentra en Rua de Saraiva de Carvalho 130 (aunque cuando nosotros visitamos Oporto se encontraba cerrada), lugar en que se levanta la Torre do Postigo do Sol. Este tramo de muralla se puede ver parcialmente a lo largo de la Rua de Arnaldo Gama (desde donde parte el funicular dos Guindais), aunque también se puede ver muy bien su tramo final desde la plataforma superior del puente de Luis I.
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