La praça do Infante Henrique, en el corazón del centro histórico de Oporto y con una pendiente pronunciada, era parte del recinto del convento de São Domingos, situado hacia el norte de la plaza, en la actual Largo de São Domingos. Con la victoria del liberalismo en la Guerra Civil portuguesa (1828-1834) y la consiguiente extinción de las órdenes religiosas masculinas, este terreno y las ruinas del convento de san Francisco, situado en un costado, acabó siendo adquirido por la asociación Comercial de Oporto con la intención de urbanizarlo y construir el palacio de la Bolsa, su nueva sede. Así, la plaza comenzó a tomar forma en la década de 1830, aunque tras las aperturas de las calles que la circunda entre 1871 y 1875, acabó delimitándose completamente. Los terrenos de la plaza acabaron siendo cedidos al Ayuntamiento de Oporto para acondicionarla como espacio verde para el disfrute de los habitantes de Oporto.
Este lugar rinde homenaje al príncipe Enrique el Navegante, la figura más importante en los inicios de los descubrimientos portugueses, ya que promovió las exploraciones marítimas por las costas africanas y el océano Atlántico y quien, según la tradición, nació en 1394 cerca de aquí, en la llamada Casa do Infante. Para tal fin se levantó una estatua fundida en París, realizada por el escultor João Tomás, cuya primera piedra se colocó en el año 1894, en presencia del rey Carlos, e inaugurada finalmente en 1900. Este monumento está compuesto por un pedestal de mármol con forma de pirámide, sobre el que se asienta la escultura de bronce del príncipe. En la base se puede apreciar dos alegorías con forma de esculturas: al norte la “Fe en los descubrimientos” (representado por una figura femenina con alas que sostiene una cruz en su mano derecha) y al sur el “Triunfo de la navegación portuguesa” (representado por la proa de un barco, en donde destaca la figura de la Gloria sosteniendo una bandera, a cuyos lados dos caballos son guiados por un tritón y una nereida).
En la parte baja del obelisco se grabaron dos inscripciones: en el lado oeste se lee “Así abrimos aquellos mares, que ninguna generación había abierto, viendo nuevas islas y nuevos aires, que el generoso Enrique descubrió. Lusíadas, Canto 5, IV”; mientras que en la cara contraria se grabó “Al Príncipe Enrique, iniciador de los Descubrimientos de los Portugueses. Oporto, tu tierra natal. Dedica". Enseguida, justo encima se colocaron una sucesión de escudos que contienen una cruz que forma un friso que rodea totalmente el pedestal. Más arriba, en la parte media, podemos ver, en la cara norte, una representación de la toma de Ceuta y el escudo de Oporto y, en la cara sur, el Infante en el promontorio de Sagres. Finalmente, el pedestal termina decorado con el escudo de Portugal en un marco saliente. Sobre el pedestal y de pie mirando hacia el mar, Enrique el Navegante se sitúa delante del globo terráqueo.
La monumentalidad de la plaza no sólo se lo da este monumento, sino que también a su alrededor encontramos edificios muy importantes y prestigiosos, comenzado con el palacio de la Bolsa y la iglesia de san Francisco situados al oeste. En la esquina noroeste se levanta el edificio del Instituto dos Vinhos do Douro e Porto, mientras que al norte se sitúa la estructura del enorme edificio de hierro rojo del mercado Ferreira Borges que fue construido en 1885 por la fundición de Massarelos y que lleva el nombre de un político de Oporto que apoyó a las tropas liberales durante la Guerra Civil Portuguesa en el siglo XIX. Se trata de un buen ejemplo del período de la arquitectura del hierro en Europa, del que quedan pocos edificios. Aunque se construyó para sustituir a un antiguo mercado de la Ribeira, nunca funcionó como tal, ya que los comerciantes y habitantes de la ciudad prefirieron seguir vendiendo/comprando en los lugares donde lo hacían toda la vida.
Por ello el Ayuntamiento de Oporto empezó a plantearse qué hacer con el edificio. Funcionó como almacén militar, como cocina comunitaria para los necesitados, etc. etc., incluso durante los años 70 del siglo XX se enfrentó a la posibilidad de ser derribado, cosa que no ocurrió gracias a Adrian Vasco, presidente de la comisión de Arte y Ciencia del Ayuntamiento de Oporto. En aquella misma época se planteó reconvertirlo en un museo de arte moderno, pero la propuesta se desechó por necesitar más espacio y por estar cerca del rio, lo que provocaría que las pinturas y otros materiales se deteriorarían fácilmente. Finalmente, en el año 2010 se concedió la licencia del edificio para uso publico a una famosa sala de conciertos de Vila Nova de Gaia, el Hard Club. De esta manera y desde entonces, aquí se celebran espectáculos, exposiciones, ferias de libros y de música, etc.
Más o menos en la esquina suroeste de la plaza, al otro lado de la calle, se sitúa la iglesia de san Nicolás o São Nicolau, edificio muy representativo de la arquitectura religiosa de la ciudad de finales del siglo XVIII. Fue construida en 1758 después de que un incendio destruyera una iglesia medieval más antigua. Presenta una fachada neoclásica que posee algunos elementos barrocos, proyectada por el padre Frei Manuel de Jesus Maria. En 1861 la fachada fue cubierta con azulejos. Por su parte, el interior del templo es bastante sencillo, aunque destaca su retablo mayor rococó en talla dorada del maestro tallista José Teixeira Guimarães, y la sacristía donde se exponen diversas obras de arte y valiosas joyas, entre las que destaca una copa del siglo XVI y una preciosa copa de plata dorada.
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