Esta exposición reflexiona sobre la relación entre el diseño y los materiales, cuestionando el modelo de explotación intensiva de recursos y sus efectos sobre el medio ambiente y la sociedad. Pero no se limita a analizar estos problemas, sino que plantea también posibles alternativas para el futuro. En este sentido, presenta el diseño como una herramienta capaz de participar en la transformación de estos modelos mediante nuevas formas de producir, utilizar y relacionarse con los materiales. Las propuestas reunidas apuestan por prácticas más sostenibles y regenerativas, que no busquen únicamente reducir el impacto ambiental, sino contribuir a la recuperación y conservación del planeta. Uno de los principales atractivos de Matter Matters es el diálogo que establece entre piezas históricas de la colección del Museu del Disseny y proyectos realizados durante el siglo XXI. Los objetos se presentan mediante asociaciones y contrastes que se alejan de la tradicional organización cronológica o por disciplinas.
Esta forma de disponer las piezas pretende crear nuevas conexiones y provocar preguntas sobre cómo los materiales han condicionado el diseño y cómo nuestras decisiones actuales pueden influir en el futuro. El título de la exposición parte de la expresión “matter matters”, relacionada con el pensamiento de la filósofa y física Karen Barad, que entiende la materia como una realidad dinámica y vinculada a todo lo que la rodea. Desde esta perspectiva, diseñar no consiste únicamente en dar forma a un objeto, sino también en intervenir en las relaciones materiales, sociales y ambientales que forman nuestro entorno. La exposición propone así una nueva manera de entender el diseño del siglo XXI, más consciente de sus consecuencias y orientada hacia modelos regenerativos.
Aquí podremos ver alrededor de 700 piezas de más de 200 creadores y creadoras en un espacio de 1.000 m². La exposición reúne trabajos de diseñadores, arquitectos, artistas e investigadores que reflexionan sobre nuestra relación con la materia y sobre problemas actuales como la explotación de los recursos, la tecnología, el colonialismo y la crisis ecológica. Entre las obras más destacadas se encuentran Calculating Empires, de Kate Crawford y Vladan Joler, que analiza la relación entre tecnología, extractivismo y colonialismo; Slow Violence, de Studio Lemercier, sobre los efectos de la explotación minera; Strata Incognita, centrada en los ecosistemas del suelo; Natura Morta, que reúne unas 200 piezas cerámicas de diferentes épocas, y Red Smoke, que aborda la fragilidad del equilibrio ambiental.
El recorrido se estructura mediante más de sesenta micro-narrativas agrupadas en ocho ámbitos relacionados con la materia: petroquímica, vegetal, animal, microbiológica, mineral, digital, intangible y afectiva. La disposición de las piezas busca crear conexiones inesperadas y provocar la reflexión sobre cómo producimos, utilizamos y transformamos los materiales. La exposición propone así avanzar desde un modelo basado en la explotación hacia otro centrado en la regeneración y la responsabilidad compartida. Así, el recorrido comienza con el preámbulo “Calculating Empires: A Genealogy of Technology and Power, 1500–2025”, una obra galardonada de Kate Crawford y Vladan Joler, cedida por la Fundación Prada. A través de una gran instalación infográfica de 24 metros de longitud, la pieza recorre cinco siglos de historia para analizar la relación entre tecnología, poder y organización social.
La obra muestra cómo los avances técnicos no han surgido de forma aislada, sino vinculados a procesos históricos como el colonialismo, la industrialización, las revoluciones científicas o la expansión del capitalismo. Organizada como un gran mapa conceptual, la pieza contrapone dos ámbitos principales: por un lado, la evolución de las tecnologías de comunicación, las infraestructuras y los sistemas informáticos; por otro, los mecanismos de control y organización del poder, desde las fronteras y la burocracia hasta la educación, la arquitectura o la gestión de los recursos. Un eje temporal, que abarca desde 1500 hasta la actualidad, permite seguir la transformación de estas dinámicas a lo largo de la historia. Así, ofrece una reflexión sobre cómo los imperios del pasado sentaron las bases de muchas de las estructuras tecnológicas y de poder que siguen definiendo el mundo contemporáneo.
Al avanzar nos topamos con dos grupos de piezas: a la izquierda, “Alegorías de la extracción”, y a la derecha, “Territorios de la extracción”, con objetos del Museo Marítimo y del Museo de Ciencias Naturales de Barcelona. Este conjunto de piezas explora cómo el poder, el colonialismo y la extracción de recursos han estado ligados al progreso tecnológico a lo largo de la historia. Las obras históricas de la derecha muestran la visión eurocéntrica que predominó durante siglos, reflejada en esculturas y objetos decorativos que normalizan la dominación colonial y la esclavitud. Las de la izquierda son una colección de minerales utilizados hoy en la fabricación de dispositivos electrónicos que conecta ese pasado con la actualidad. La comparación entre ambos grupos de piezas invita a reflexionar sobre cómo la acumulación de riqueza y el desarrollo tecnológico continúan dependiendo de la explotación de recursos y territorios en distintas partes del mundo.
A continuación vemos la instalación “Matèria situada” que invita a reflexionar sobre los materiales que forman parte de nuestra vida cotidiana a través de 20 objetos de uso diario, los cuales revelan información sobre su composición, procedencia, impacto ambiental, posibilidades de reciclaje y alternativas más sostenibles. Para cada objeto se plantean tres posibles elecciones: una ligada a los hábitos del pasado, otra más responsable con los recursos actuales y una tercera que imagina alternativas futuras basadas en la innovación y en formas de producción más sostenibles. La propuesta también pone el foco en el origen de los materiales y en las consecuencias de su extracción, recordando que detrás de muchos productos existen problemáticas como la explotación de recursos, las malas condiciones laborales o la vulneración de derechos humanos.
La instalación Natura morta reúne cerca de doscientas piezas de cerámica elaboradas entre los siglos XIII y XX, principalmente en todo el territorio español. Dispuestas como un gran paisaje cromático que evoca el mar, la tierra y el cielo, las obras permiten recorrer la evolución de las técnicas, los motivos decorativos y el uso del color a lo largo de los siglos. Más allá de su valor estético, la muestra revela cómo los colores de la cerámica han dependido históricamente de la disponibilidad de minerales como el cobre, el hierro, el plomo o el cobalto, así como de los conocimientos técnicos de cada época.
El recorrido comienza con las tonalidades verdes y moradas características de la cerámica mudéjar medieval y avanza hacia los reflejos dorados, los tonos rojizos y, finalmente, el popular azul obtenido a partir del cobalto. La exposición también pone de manifiesto la circulación de saberes y materiales entre diferentes territorios, desde Oriente Próximo y Al-Ándalus hasta los grandes centros europeos de producción. El itinerario concluye con obras del siglo XX de artistas como Picasso y Miró, mostrando cómo la cerámica pasó de ser un objeto funcional a convertirse también en un medio de expresión artística. En conjunto, la instalación invita a reflexionar sobre el vínculo entre la creación humana, los recursos naturales y el impacto de su explotación.
Nos encontramos ahora con la proyección Slow Violence, la cual nos acerca a la mina de carbón de Hambach, cerca de Colonia (Alemania), una de las mayores fuentes de emisiones de CO2 de Europa y ejemplo de las profundas transformaciones que la extracción de recursos provoca en el territorio. A través de imágenes de esta gigantesca explotación, Studio Lemercier documenta la desaparición del bosque de Hambach y la lucha de los colectivos ecologistas que intentan protegerlo. La obra toma como referencia el concepto de “violencia lenta”, que describe aquellos impactos ambientales que avanzan de forma gradual y casi imperceptible, pero cuyas consecuencias terminan afectando gravemente al medioambiente y a la sociedad.
A partir de este punto, la exposición se organiza en un recorrido por más de quinientos objetos, agrupados los mencionados ocho ámbitos que exploran distintas materialidades y permiten reflexionar sobre la diversidad de materiales presentes en nuestro entorno cotidiano. En primer lugar, descubrimos el ámbito dedicado a la materia petroquímica, donde se explora la presencia de los derivados del petróleo en nuestra vida cotidiana. A través de objetos históricos y contemporáneos, se muestra la evolución de los plásticos, desde sus primeros usos hasta su expansión masiva durante el siglo XX. La exposición también invita a reflexionar sobre las consecuencias ambientales de este material y presenta alternativas más sostenibles. Entre las piezas más destacadas se encuentra la alfombra Plastic Rivers Ganges, realizada por Álvaro Catalán de Ocón con plástico reciclado para poner el foco en la necesidad de reducir los residuos y replantear nuestra relación con el plástico.
El recorrido continúa en el ámbito dedicado a la materia vegetal, presidido por Luto, un vestido de esparto creado por Leandro Cano junto a Ubedíes Artesanía. La pieza, confeccionada a mano con fibras extraídas de pitas almerienses, pone en valor un material biodegradable y una tradición artesanal que se ha mantenido durante generaciones en Jaén. A su alrededor se exhiben muebles y objetos realizados con recursos vegetales como madera recuperada, paja, cáscaras de almendra o fibras naturales, mostrando cómo materiales utilizados desde tiempos prehistóricos siguen ofreciendo alternativas sostenibles frente a los derivados del petróleo. El espacio invita a reflexionar sobre la unión entre saberes tradicionales e innovación contemporánea.
La exposición también recuerda la otra cara de esta historia mediante muebles históricos fabricados con maderas procedentes de territorios colonizados. Consideradas exóticas y valiosas en Europa, estas materias primas alimentaron el comercio colonial y, más tarde, la creciente demanda de la industrialización. Este modelo de explotación contribuyó a la degradación de numerosos bosques, un problema que aún hoy plantea importantes desafíos para la conservación de la biodiversidad y el equilibrio de los ecosistemas.
El siguiente ámbito está dedicado a la materia animal, en la que descubrimos diferentes materiales de origen animal, especialmente la lana y la seda. Entre las piezas destaca una cama infantil de lana de oveja diseñada por el estudio barcelonés TAKK, que combina diseño, ecología y compromiso social. También encontramos el proyecto “Tornen les esquelles”, impulsado por Eina Obra y vinculado al arte y al cuidado del entorno de Collserola. La seda está representada por piezas como el mantón de Manila y diversos encajes. Estos últimos recuerdan la importancia que tuvo la industria textil catalana entre los siglos XVII y XIX, especialmente en zonas como el Maresme, donde muchas mujeres trabajaban en su elaboración.
Los encajes se elaboraban principalmente con cáñamo, lino, algodón y seda, esta última es una fibra obtenida a partir de las proteínas que producen las orugas. Aunque los encajes catalanes se exportaban a las colonias, los famosos mantones de Manila tenían su origen en China y llegaban a España a través del puerto de Manila, entonces colonia española. El recorrido también muestra objetos realizados con marfil, carey, nácar y coral, materiales vinculados al lujo, pero procedentes de especies protegidas, actualmente en peligro de extinción, cuyo comercio está actualmente restringido o prohibido. Frente a ellos, la exposición presenta alternativas contemporáneas, como textiles creados a partir de cabello (fruto de la colaboración entre las diseñadoras Txell Miras y Zsofia Kollar) o prendas elaboradas con residuos de naranja que pueden sustituir al cuero.
Llegamos al espacio dedicado a la materia microbiológica, un ámbito que invita a imaginar un futuro en el que el diseño trabaje en armonía con otras formas de vida. Hongos, bacterias y algas se convierten aquí en protagonistas gracias a su capacidad para generar nuevos materiales y ofrecer alternativas más sostenibles a los procesos de producción tradicionales. Entre ellos destacan fibras biodegradables, tintes obtenidos mediante bacterias y tejidos creados gracias a procesos de fermentación. La exposición muestra cómo la colaboración entre ciencia y diseño está dando lugar a soluciones innovadoras que transforman nuestra relación con el mundo biológico.
Entre las obras más destacadas se encuentra la Mycelium Chair 3.0, una silla fabricada por del estudio holandés Klarenbeek & Dros, mediante impresión 3D con micelio y derivados de la madera. También sobresale la Nuez Lounge BIO, diseñada con materiales reciclados y reciclables de origen biológico, y el proyecto Geo-Luz, de Samira Benini Allaouat, una propuesta de iluminación urbana alimentada por bacterias capaces de generar electricidad mientras ayudan a descontaminar el suelo. El recorrido se completa con un interesante diálogo entre unos zuecos tradicionales y una versión contemporánea creada a partir de micelio y celulosa bacteriana, una muestra de cómo los materiales vivos pueden inspirar nuevas maneras de diseñar objetos para el futuro.
Al adentrarnos en el ámbito dedicado a la materia mineral, descubrimos cómo los recursos extraídos de la tierra han acompañado a la humanidad durante siglos y siguen siendo esenciales en nuestra vida cotidiana. Entre ellos destaca el vidrio, un material extraordinariamente versátil que puede reciclarse una y otra vez sin perder sus cualidades. La exposición pone en diálogo la tradición vidriera catalana con las posibilidades de la innovación actual, mostrando desde piezas elaboradas mediante técnicas artesanales, como un jarrón realizado con vidrio reciclado procedente de automóviles, hasta los sofisticados vidrios curvados utilizados en arquitectura. El recorrido también invita a reflexionar sobre otros materiales minerales, como el hierro y el cobre, cuya explotación ha sido fundamental para el desarrollo de las sociedades humanas.
Sin embargo, la extracción y transformación de estos recursos conlleva importantes costes ambientales. El modelo productivo predominante, basado en un elevado consumo de materias primas y en una gestión poco eficiente de los residuos, contribuye de forma significativa a las emisiones que agravan el cambio climático. Ante este escenario, se plantea la necesidad de avanzar hacia sistemas más sostenibles apoyados en la reutilización y el reciclaje. Más allá de los efectos sobre el medio ambiente, se analizan cuestiones relacionadas con la conservación de los ecosistemas y las condiciones laborales de quienes participan en estos procesos. Un ejemplo especialmente relevante es el de los minerales empleados en la fabricación de dispositivos electrónicos, como el cobalto, cuya demanda alimenta dinámicas extractivas que afectan especialmente a países del sur global.
En este contexto se presenta un teléfono de la empresa holandesa Fairphone, concebido para ofrecer una mayor transparencia sobre el origen de sus componentes y promover una cadena de suministro más responsable desde el punto de vista social y ambiental. La muestra concluye reuniendo piezas históricas junto a creaciones contemporáneas, organizadas según distintos materiales de origen mineral, entre ellos el vidrio, el hierro, el cobre, el cobalto, la cerámica, la arcilla, el alabastro y la trinitita. Entre las obras contemporáneas destaca la silla Calderilla de Christian Herrera que utiliza el cobre como elemento central para reflexionar sobre la importancia de este metal, esencial en la tecnología y la industria. Su creciente demanda mundial pone de manifiesto los retos asociados a la extracción de recursos minerales.
En cuanto a los materiales, nos ha llamado la atención la trinitita, nuevo material vítreo surgido de la fundición de la tierra tras experimentar temperaturas muy extremas durante una explosión nuclear. A partir de esta materia surgida de la acción humana, la artista y diseñadora Teresa Estapé creó una joya que se presenta junto a un reloj-anillo del siglo XIX. La primera prueba nuclear de la historia se realizó en Nuevo México en 1945, desde entonces hasta el año 1996 ha habido más de dos mil pruebas nucleares que dejaron una huella duradera en la Tierra, generando rastros radiactivos que hoy se consideran uno de los símbolos más representativos del Antropoceno, la era en la que la actividad humana se ha convertido en una fuerza capaz de transformar el mundo a escala global.
La exposición continúa con el ámbito de la materia digital, que muestra cómo la tecnología está transformando nuestra relación con los materiales y el diseño. Aunque el mundo digital parezca inmaterial, depende de una gran infraestructura física que consume energía y recursos. Las obras de Joana Moll y Estampa reflejan este impacto y nos hacen pensar en la conexión entre lo virtual y lo físico. También se muestran ejemplos de cómo el modelado 3D, la impresión digital y la inteligencia artificial permiten convertir diseños virtuales en objetos reales, como el sillón Hortensia de Andrés Reisinger que contó con la colaboración de Júlia Esqué. Junto a ella se presentan obras tan diversas como el biquini Gènere de Encarnació Domènech, el vídeo BCN Cycle 2023 y una bacina alemana del siglo XVI, estableciendo un diálogo entre diferentes épocas, materiales y formas de entender el diseño.
Continuamos con las materias no convencionales para adentrarnos en la materia intangible, formada por elementos que no podemos tocar, como la luz, el sonido, el aire, la temperatura o la humedad. Aunque sean incorpóreos, tienen un papel importante en el diseño, ya que permiten crear diferentes ambientes y modificar la manera en que percibimos y vivimos los espacios. Destacan la bola de discoteca y la Fuente Mágica de Montjuïc, el cartel de la Exposición Internacional de Barcelona de 1929 de Josep Capuz, el cartel de Barbarela (1969) de Carlos Rolando, Matèria intraconnectada (una imagen termográfica del edificio DHub realizada en 2024 por Droneit y Olga Subirós) y proyectos experimentales como Enviro-Pill de Archigram y las ideas de Philippe Rahm, que recuperan el valor funcional de elementos decorativos como alfombras o cortinas para mejorar el confort de los espacios.
El último ámbito de la exposición, el de materia afección-ficción, plantea una idea fundamental: todo está conectado. La materia, la naturaleza, nuestros cuerpos y el entorno forman parte de un mismo sistema en constante transformación. Desde esta perspectiva, el diseño debe alejarse del consumo excesivo y apostar por la reparación, la reutilización, la durabilidad y el cuidado del medio ambiente. Esta nueva manera de entender el diseño también permite imaginar otros futuros posibles, más sostenibles y responsables. En este sentido, propuestas como las de Basurama muestran cómo materiales considerados desechos pueden adquirir nuevos usos. También destaca el proyecto de rehabilitación de la Sala Beckett, realizado por Flores i Prats, que recupera la arquitectura original y mantiene la memoria del edificio y del barrio. También destaca la lámpara de Curro Claret, creada a partir de restos de vaqueros, que da una nueva vida a un material cotidiano.
Por último, la exposición plantea la posibilidad de imaginar futuros diferentes a través de la llamada materia ficción. Las piezas de vidrio de los siglos XVII y XIX dialogan con propuestas contemporáneas como Strata Incognita, Pabellón de servicios y Red Smoke, que invitan a reflexionar sobre otros mundos posibles. La exposición “Matter Matters. Dissenyar amb el món” termina en un mirador sobre la plaza de las Glòries Catalanes, donde se presentan dos grandes “hiperobjetos” que no pueden formar parte de la colección del museo: la ciudad y la emergencia climática. Este espacio también acoge actividades educativas y públicas bajo el nombre de Matèria Compartida, ampliando la reflexión de la exposición hacia la participación de los visitantes.
Para más información sobre horarios, precios, actividades, etc., acude a la web del museo de Diseño o visita la página de turismo oficial de Turisme de Barcelona, donde encontrarás toda la información que necesites de éste y otros monumentos y sitios de interés de la ciudad:
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