OPORTO (PORTO)

UNO DE LOS ESPACIOS COLECTIVOS MÁS EMBLEMÁTICOS


El origen de esta plaza de abastos hay que buscarlo allá por el año 1837, cuando las instituciones portuenses compraron una zona pantanosa que cruzaba un arroyo, para construir una plaza. El nombre de "Bolhão" (que significa burbuja) proviene precisamente del estado de aquel terreno, puesto que aquí se formaba una enorme burbuja de agua cuando el arroyo atravesaba el pantano, de hecho cerca había un manantial llamado, precisamente, Fonte do Bolhão. Poco después de adquirir el terreno se pensó en que en aquella plaza podía albergar un mercado que surtiera de productos y alimentos a los habitantes de Oporto, ciudad que estaba en pleno proceso expansionista.

El primer proyecto conocido del mercado fue del arquitecto Joaquim da Costa Lima Júnior, quien diseñó una plaza rectangular, dividida interiormente en cuatro bloques delimitados por árboles con una escalinata al norte, que conectaba con la Rua de Fernandes Tomás. De igual manera, en el proyecto se incluía la construcción de una cubierta metálica sobre el patio interior, pero ésta nunca se completó. Funcionalmente, el establecimiento comercial tradicional se ubicaba en el exterior del edificio, mientras que el comercio espontáneo se situaba en su interior.

En septiembre de 1839 un edicto municipal determinó que todos los mercados existentes de la ciudad se concentren aquí (a excepción de los de Ribeira y Anjo). Con el paso de los años se realizaron obras de mejoras en el edificio, como la construcción de una escalera central y una estructura más definitiva que sustituyó a los puestos anteriores. En 1910 se comienza a pensar en un nuevo edificio de dos alas diseñado por Casimiro Barbosa, proyecto que acabó definitivamente abandonado por motivos económicos.

Habría que esperar hasta el año 1914, en plena I Guerra Mundial, para que comenzara la construcción del actual edificio del mercado de Bolhão, según proyecto del arquitecto Antonio Correia da Silva, quien le dio monumentalidad siguiendo los preceptos del neoclásico. Ello contribuyó también la utilización por primera vez en un mismo espacio de diferentes materiales: hormigón armado para el edificio que contaba con estructuras hechas con metal, granito labrado y cubiertas de madera.

Aquel nuevo mercado era capaz de abastecer a una población ya cercana a los doscientos mil habitantes. En 1939 se construyó la galería transversal, que servía como paso entre las galerías superiores, y que dividió el patio central del edificio, estableciendo la conexión entre los accesos de las calles Alexandre Braga y Sá da Bandeira. Con el paso de los años, el mercado se fue deteriorando, hasta tal punto que se planeó reconstruirlo en su totalidad. Afortunadamente, gracias al flujo de turistas, se decidió mantenerlo y, en el año 2015 el edificio fue objeto de restauración y modernización, hasta que fue reabierto en el año 2022. Y así fue como se le dio forma a uno de los espacios colectivos más emblemáticos de la ciudad.

Hoy en día es un animado mercado que posee varias plantas que se articula alrededor de un patio central, en las que se encuentran diferentes puestos de carne, pescado, embutido, quesos, fruta, flores, frutos secos y otros productos. De igual manera, distribuido en ambas plantas, se pueden encontrar bares y restaurantes donde comer o beber algo. Si te gusta comprar, debes venir a este mercado y adquirir productos locales de gran calidad, por ejemplo, algún embutido, especialmente los típicos portugueses. Como dato curioso, hay que señalar que en algunos puestos se ha mantenido la venta de animales vivos, como gallinas, pollos, patos, conejos…

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