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DÜSSELDORF

UN POCO DE HISTORIA...

 

Durante los siglos VII y VIII se produjo un asentamiento de pescadores localizados en el punto donde el pequeño río Düssel desembocaba en el Rin. A partir de estos asentamientos Düsseldorf comenzó a crecer. La primera mención escrita que se hace de la ciudad fue en el año 1135, pero con el nombre de Dusseldorp, en dilecto local de la baja Renania.

 

 

Bajo el emperador Federico Barbarroja, la pequeña localidad de Kaiserwerth, cerca de Düsseldorf, se convirtió en un pueblo fortificado, donde los soldados vigilaban cada movimiento que se producía en el Rin. Kaiserswerth se convirtió en 1929 en un barrio de Düsseldorf.

 

En el año 1186 cayó bajo el dominio de los Condes de Berg. Un siglo más tarde, el 14 de agosto de 1288, el soberano conde Adolf V de Berg otorgó al pueblo los privilegios de una ciudad, si bien antes se produjeron violentos enfrentamientos por el poder, entre el arzobispo de Colonia y el Conde de Berg, que acabó con la victoria de este último, gracias al apoyo que obtuvo por parte de los ciudadanos y los agricultores de Colonia y Düsseldorf, lo que hizo que se allanara el camino para el ascenso de Düsseldorf a la categoría de ciudad.

 

 

Después de aquella batalla la relación entre las cuatro ciudades de ese entorno del Rin se deterioró, ya que eran rivales comerciales. En la actualidad, esa hostilidad queda reflejada entre los ciudadanos de Colonia y Düsseldorf durante los carnavales, la cerveza o los acontecimientos deportivos.

 

En el 1380 los duques de Berg trasladaron su sede a la ciudad de Düsseldorf y la convirtió en la capital de la región del Ducado de Berg. Durante los siglos siguientes se construirían varios edificios y lugares, como la Colegiata de San Lamberto. En siglo XVII la ciudad pasó a manos de los príncipes electores de Wittelsbach, de la línea sucesoria de Palatinado-Neuburg, quienes hicieron de Düsseldorf su domicilio principal. Con ellos llegaron a la ciudad músicos, pintores, arquitectos, etc. que la engrandecieron artísticamente.

 

Hasta tal punto fue así que se construyó una vasta galería con una enorme colección de pinturas y esculturas que se encontraban en el Stadtschloss. Posteriormente, el Elector Carlos Teodoro trasladó su corte a Múnich, y con él se llevó toda la colección de arte, que en el actualidad, y en parte, lo conforma la Alte Pinakothke.

 

 

La destrucción y la pobreza golpearon después a Dusseldorf, sobre todo durante las guerras napoleónicas, sin embargo todavía mantenía una elegancia y una vitalidad que hizo que Napoleón fijara en ella la capital del gran ducado de Berg. Tras la derrota de Napoleón, toda la región del Rin, incluyendo Berg, fue dado al reino de Prusia en el año 1815. Esta anexión apenas hizo mella en la inclinación natural de la ciudad hacia el arte, de hecho, durante esa época nacieron aquí músicos como Schumann y Mendelssohn o el poeta Heinrich Heine, entre otros.

 

A mediados del siglo XIX Düsseldorf gozó de un gran auge económico aupado por la Revolución Industrial. Tal fue así que de cien mil habitantes que tenía en 1882, se duplicó en 1892. Posteriormente, en el año 1920, la ciudad se convirtió en el centro de la Huelga General. Se produjeron tales tensiones que, el 15 de abril del mismo año, fueron asesinados por la Freikorps 45 delegados de la Unión de Mineros Alemanes.

 

 

Durante las dos grandes guerras mundiales, la ciudad quedó prácticamente arrasada, ya que fue un punto estratégico para los bombardeos por contener un gran número de industrias e instalaciones petroleras. Para hacernos una idea, en 1943 y en una sola noche se llegaron a lanzar más de 700 bombas. El 18 de abril de 1945 la 97ª división de infantería norteamericana consiguió fácilmente tomar la ciudad, ante la ausencia de resistencia organizada.

 

 

En 1946 fue nombrada capital del nuevo estado federal de Renania del Norte-Westfalia. A partir de entonces la reconstrucción se desarrolló a un ritmo frenético, ocasionando un gran renacimiento gracias a un ambicioso plan urbanístico articulado en torno a la ciudad vieja. Así de nuevo, la transformación económica de Düsseldorf se adaptó a las necesidades actuales y gracias a la moda, las nuevas tecnologías, la administración y el sector servicios es de nuevo una ciudad rica y próspera.

 

 

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