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DÜSSELDORF

CONCLUSIONES E IMPRESIONES:

 

Düsseldorf es una de esas ciudades que son muy fáciles de visitar y que además, está muy bien comunicada con su región y el resto del país. Para tener una visión completa de la ciudad creemos que con dos días completos es suficiente, puesto que a pesar de no tener grandes monumentos antiguos, os recordamos que fue prácticamente arrasada por las bombas en las dos grandes guerras mundiales, posee un atractivo muy especial, puesto que su casco histórico está fielmente reconstruido al milímetro casi.

 

 

 

De esa parte, del Altstadt o Ciudad Vieja nos ha gustado mucho las diferentes fachadas barrocas de muchas de las casas que hemos ido viendo, también nos ha parecido muy coqueto y lleno de pequeños detalles la calle donde está situado el reloj de Schneider Wibbel, un sitio ideal para tomar algo o simplemente para pasear sin prisas. En cualquier caso presta atención a los precios, no te vayas a llevar una sorpresa.

 

 

Sin embargo la zona que más nos ha gustado ha sido la de la Platz des Landtages desde la cual ya se puede divisar los diferentes edificios de vanguardia como el Rheinturm, la zona de Medienhafen y el inmenso Stadttor. Los edificios de Medienhafen nos han entusiasmado, un paseo por la zona es obligatorio para admirar las líneas casi imposibles que poseen los diferentes edificios y a la vez, entender el Düsseldorf de la postguerra que renace de sus escombros para adaptarse a los nuevos tiempos con edificios vanguardistas como éstos.

 

 

Otra visita obligada es ascender a la Rheinturm y tomarse un refresco, una cerveza, un café o un té caliente mientras la plataforma en la que están situadas las mesas va girando sobre su eje, para obtener una panorámica de 360 grados muy completa de la ciudad. Pero te avisamos de que los precios pueden ser algo altos, ya que sólo por subir te cobrarán 4€, y ya en el bar los precios son como siguen (precios 2013): el café o el té tienen un precio de 4,60€, la coca cola 3,40€, y un trozo de pastel típico alemán, llamado Frankfurter Franz, cuesta 3,60€. A pesar de los precios te lo recomendamos, es ideal para pasar como mínimo una hora (que es lo que tarda la plataforma giratoria en dar una vuelta completa), y así descansar mientras admiras la ciudad desde lo más alto. También señalar que el café o el té lo sirven en pequeñas cafeteras para que puedas llenarte tres o cuatro vasos, o sea que si vais con el presupuesto justo, con una de ellas os podéis servir dos personas, claro si no sois muy cafeteros.

 

 

Es muy curioso ver, cuando te encuentras recorriendo la ciudad de Düsseldorf, diferentes figuritas situadas encima de unas peanas. Las figuras son obras del artista Christoph Pöggeler, mediante las cuales trató de emular las posiciones que diferentes personas adoptan cuando llegan al lugar donde se encuentran, de entre ellas podemos ver la representación de un fotógrafo, una novia, una madre y su hijo, etc... Te invitamos en tu paseo por Düsseldorf a localizarlas.

 

 

 

Por otro lado Düsseldorf es una ciudad muy multicultural, hay muchas tiendas y bares de diferentes nacionalidades, sobre todo japoneses y turcos. Esa multiculturalidad está reflejada en los restaurantes y comida que puedes encontrar. Aun así nosotros te recomendamos algunos platos típicos de la ciudad que puedes degustar en la Altstadt a buenos precios. A nosotros nos gustó muchísimo la Düsseldorfer Senfrostbraten, carne a la parrilla con mostaza y cebolla caramelizada; también el Eisbein mit Sauerkraut, codillo de cerco con ensalada de repollo fermentado (aunque este plato puedes encontrarlo en cualquier ciudad alemana); la Rheinischer Sauerbraten, es un asado de carne adobada; Curry-Bockwurst mit Pommes Frites, salchichas con curry; Roastbeef mit Remouladensauce, carne de ternera con remolacha; Hausgemachte Leberknödel mit Sauerkraut und Sahnekartoffelpüree, una especie de hamburguesa con puré y col fermentada, etc...

 

 

Es evidente que la buena cerveza alemana no puede faltar aquí, las hay de todos los tipos, sabores y colores. Es una buena oportunidad de ir probando en cada comida una cerveza que a buen seguro nos sorprenderá gratamente. La cerveza típica de la ciudad, y la que beben todos sus habitantes, es la Altbier o Alt que significa Cerveza Vieja, pero no tiene nada que ver con la edad, sino con la forma en que se elabora. Comparada con otras cervezas del país, esta es una muy suave, algo amarga, con una graduación de 4,8º.

 

 

La vida en la calle, a pesar del frío, es constante y dinámica, no sólo se ven por las calles gente paseando, sino también personas en las múltiples terrazas tomándose un tentempié y, como decimos, ajenos al frío. Nos ha llamado muchísimo la atención eso precisamente, ver terrazas enteras llenas de gente, en algunos casos el mismo establecimiento entrega mantas o tienen estufas, para combatir el frío, la lluvia o la nieve. No en vano, el viajero enseguida entenderá porque a la zona centro de la ciudad se le conoce como la barra de bar más grande del mundo, adjetivo muy merecido. Por otro lado el carácter del alemán, no sólo de Düsseldorf, sino de toda Renania del Norte-Westfalia, es muy amable y muy abierto.

 

¡Buen viaje y felices experiencias!

 

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